Posted 4 months ago

La leyenda

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Era demasiado. Se sentía un tonto por haber apostado algo tan grande, pero había estado tan seguro que iba a ganar que no se había puesto a pensar en las consecuencias que eso le traería en caso de perder. Sin embargo, sus cálculos fallaron y ahora estaba viviendo esas consecuencias.

 - ¡Dale Martín! Ya está… perdiste y ahora tenes que cumplir sí o sí - le gritaron muertos de risa sus compañeros.

 Lleno de temor y casi con ganas de llorar, Martín entró en el bosque. Tenía miedo. Nadie en su pueblo creía la leyenda, pero su familia le había enseñado que todo lo ocurrido allí era cierto.

 Avanzaba lentamente y sólo escuchaba sus pisadas en las hojas otoñales que yacían  en la tierra. Una hora allí era demasiado, enloquecería en cualquier momento…

 De repente, lo vio  Era terrible, peor de lo que se había imaginado. Por su cabeza  pasó toda su vida, sus errores, sus aciertos, sus tristezas, sus alegrías. Con un grito desgarrador se despidió de la vida. Sus compañeros lo escucharon y esperaron. pero nadie salió del bosque. 

                                                                           Ailín Rodríguez Klammer

Posted 4 months ago

Oscar

Oscar se despertó muy agitado esa noche. Saltó de la cama como si le hubieran tirado un balde lleno de cubitos de hielo. Miró su reloj, las dos de la mañana en punto. Se tocó la frente llena de sudor y se miró horrorizado al espejo que tenía en la puerta de su habitación. Estaba más pálido que nunca y sus ojeras decían a gritos que necesitaba un buen descanso. Miró al rededor. Si no hubiera estado demasiado ocupado pensando en su maldito sueño, hubiera reparado en lo fantasmal que parecía su habitación. La luna llena iluminaba desde la amplia ventana y hacía que los muebles formaran sombras muy particulares. Pero todo eso parecía no importarle a Oscar, quien se sentó en su escritorio y pensó…

  Esos ojos… los había visto antes, soñaba con ellos todas las noches desde que aquel barco lo dejó en estas tierras lejanas. Si sólo pudiera recordar a quien pertenecían… se estaba volviendo loco y no sabía a quien debía ese terrible cambio. Si sólo pudiera dar con esa mujer, porque esos ojos eran indudablemente de una mujer,muchas cosas se aclararían en su mente. Pero no podía.

  Bruscamente se levantó y caminó el corto trecho que separaba su habitación del baño. Pero antes de entrar se detuvo en seco. Lentamente giró su cabeza hacia atrás. ¿Qué había sido ese ruido? , ¿y esa sombra que había pasado junto a él?. Hasta podía jurar que lo había tocado. Eso ya era demasiado, entró en el baño, abrió el grifo del agua fría y se enjuagó unas diez veces la cara; pero al levantar la mirada, el espejo reflejó una cara que no era la suya. Horrorizado, se quedó mirando esos ojos, sin duda los de sus sueños…

  De pronto lo recordó todo: su asesinato, su locura, su huida. Acto seguido comprendió la verdad. Ella no lo dejaría, ella lo perseguiría y estaría en cada lugar que él esté, sin importar que pasase el resto de sus días escondiéndose. Cuando su mente concibió esa idea, su corazón dejó de latir. 

                                                                               Ailín Rodríguez Klammer